La vía

Viajamos de noche en esta autopista infinita,
con marcas en el asfalto semicurveadas y granulosas,
alumbradas por las cetrinas luces delanteras,
pasando una tras otra, lo único que cerciora nuestro paso;
casi volando hacia la minúscula línea que se traga al cielo.

 

Puentes y casetas, me desconcierta el semblante
de los hombres que reciben  el dinero,
sus saludos androides y meneos hiperarticulados;
la misma señalética y formas semejantes por todos lados;
con el estéreo parpadeando sus marcas LED
en un leguaje alienígena acelerado y lento,
desacompasado, arbitrario, errático.

 

Y alguien conduce con un oído sordo y
otro hacia el viento, tarareando canciones
que implosionan rebotando en rauda cadencia,
con las bocinas trabajando a marchas forzadas;
también canto, pero soy un juglar ignorado,
un payaso asfixiado, calmado y a su vez eufórico.

 

Mientras mi acompañante silva y canturrea,
abro la ventanilla a mi lado y logro el alivio:
jugueteo, peleo y me agito con el ventarrón,
mis cabellos rebotan sobre mi cara, quieren escapar,
me golpea una fuerza divertida.
Me dan ganas de arrojarme y vencerla,
pero el parabrisas y el retrovisor
me advierten de la estupidez,
entonces me ahogo en carcajadas.

 

De súbito, sin comprender cómo,
me hallo en un jardín desconocido;
cuelgo, medio amarrado, de la espalda
de un gigante extraño a mi lado
que me conduce a su habitación.

 

Blackroses* Original de Agosto 2016.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s