Lecho

Mi columna es yeso
extendido sobre la cama.
Mi piel se ha adherido a las sábanas
cual cera con alfileres clavados.
Y la gravedad no ayuda…

 

Convulso trato de desasir
mis miembros pegostreados.
Gemidos se desgarran en la garganta:
esta soledad me ha cortado la lengua.

 

Los ojos aplastados en viejo cuajo
procuran en vano humedecerse.
Pero ante el fracaso recalcitrante
caigo otra vez en los brazos de Morfeo.

 

Sueño al perro sarnoso y desahuciado que amas,
tu afán indómito para mantenerlo vivo;
descubro luego que me han mutilado el cabello.

 

Al despertar advierto el peso de
las décadas arropadas en el lecho.
Los hongos que proliferaron mi cuerpo.

 

 

 

Blackgunner* Original de Febrero 2015

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