Murmullos

 
 
Cuando fui arrastrado al calabozo esperé tu rescate;
aguardé en silencio por días como lustros,
siempre esperanzado en tu recuerdo,
hasta que el tiempo espejeó en mi rostro
y terminé volcándome sobre mi propia inmundicia.
 
 
 
Mas en el Sheol crecen ideas fijas
como hiedra trepando por las piedras;
luego del rapto febril al borde de la muerte,
cavé imperturbable la fosa permanente que da La Libertad
y salí a flote de las aguas tranquilas en las que me ahogaba…
 
 
 
Lejos de ti recuerdo haber distinguido un ruido sordo y constante.
No era el atizar rabioso del reproche, ni el coraje que taladra
semilla del olvido; no, no, fue una invitación al más sincero desprecio
y, temo, aún acicatea porfiado desde mi desaparición…
 
 
 
Reconozco que en mi alma algo pereció;
se pudre mi corazón cual fruto caído del Edén.
Y se abandona en la decadencia de una época
donde escuchaba sus propios murmullos;
la calidez que ofrece la nueva era
no ha podido seducirle un poco.
 
 
 
 
Blackgunner* Original de Noviembre 2014
 
 
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