Esas Piernas y la Mirada de un Parricida

 
A mi hermana, Carol Ragazzo
 
 
 
En un día común nos visita… ¿o es más bien que,
de inicio, nada pareciera si quiera un poco especial?
Opaca su arribo para palpitar después durante largos días.
 
 
Se pasea circunspecta en los pasillos de la funeraria,
como reconociendo los monumentos a su culto,
el negocio que nunca muere, el eternamente redituable.
 
 
Da vueltas entre los pasillos estrechos y amplias salas,
divertida con el ruido imperceptible de su andar flemático;
mas seria, dispone pinceladas de ironía para su obra.
 
 
Arrastra la guadaña con parsimoniosa delicadeza,
cuando, de improviso, irrumpe un ruido extraño
proveniente de la habitación contigua.
 
 
Mientras recuerdas haber intercambiado miradas con el parricida,
haber leído ese reflejo cuajado en sus ojos, rebasados por la ira;
La calma determinación de quien sabe que ese es su último día:
vigila cada uno de sus movimientos y asegura su última voluntad.
 
 
Entonces se agolpan los pensamientos en la cabeza
devorándose unos a otros en la desesperación:
alguien notó los flashazos demasiado cerca.
 
 
Pero un ángel se apodera de hombre más solícito,
y les muestra sigiloso el escondite del maligno;
Y se aferran a la vida, agazapados como gatos
cayendo del tejado, temblando, con el pulso en el oído.
 
 
Allí, a la eterna espera del cambiar del cartucho,
azotando el corazón sobre las paredes del pecho
con cada detonación, hasta que impera el magistral
silencio y se escapa de los poros el sudor frío.
 
 
Cuando, aprovechando el alboroto en la escaramuza de los gendarmes
contra las puertas, corren todos cual maniáticos hacia la salida,
el burlón destino determinó que tomaras otro camino:
quiso tatuarte un recuerdo que se entintara bien adentro.
 
 
¿Terminó todo? te preguntas arrastrando las palabras por la mente,
pero tropieza tu mirada con las piernas exánimes de la víctima
sobresaliendo de la habitación donde acaeció el siniestro;
esas piernas, otrora triscadoras o fantasmales,
piernas movedizas y voluptuosas, sólo minutos atrás.
 
 
 
 
 
Blackgunner* Original de 17 de Octubre 2014,
por la muerte del ex senador de MC José Luis Lobato Campos y su esposa Olga Burguete
 
 
 
 
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4 Respuestas a “Esas Piernas y la Mirada de un Parricida

  1. No se como llamarle a esta redacción así que le diré narración y muy buena por cierto, tal vez un poco traumatica para cierta persona pero a su vez interesante para reflexionar sobre el valor de la vida. Me gusto la forma en que expreso la experiencia de su hermana.

    • =) Gracias por el comentario. Yo le llamaría un híbrido en verso y sí quizá resultó un poco perturbadora la experiencia, pero sin duda nos deja a todos con aprendizaje y consideraciones sobre nuestras propias vidas, al menos espero que al leerlo le ayude con su catarsis, hahaha. Saludos n_n”

  2. wow!! que manera tan táctil y delicada, imaginandome cada ultimo suspiro, muy buena mezcla, y algo siniestro la redacción, nunca dejarás de sorprenderme… n.n

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