Vuelo

 

 

…Y allí estaba, surcando la plácida cama nubosa que recubre al cielo.
Elevándome. Sintiendo la presión sobre el cuerpo;
en el sitio donde el azul nunca fue más diáfano
y la tierra forma una cúpula de luz que el sol espejea.

 

Y una vez arriba pude mirar las figurillas ondulantes;
ese acolchado estrato gigantesco de la bóveda celeste que,
de arrojarse uno, le hace pensar en el rebote exquisito,
juguetear con los querubines y embriagarse con sus risas,
rozar sus arpas y laúdes en un arrobo voluptuoso;
acariciar sus límpidos paños y contemplar sus rostros.

 

En ese trance pensaba, mas no en la infalible caída
que conduciría a un horripilante entierro,
aunque me sorprendí luego ensimismado en la nevosa montaña
irguiéndose a medida que desfallecía la tarde,
abriendo la brecha para el baño de cegadoras luces
que le roban a uno el aliento.

 

He aquí, parece después bajar un delicado tejido,
extensión de cobalto nocturno, cual manto del cosmos,
para resaltar los destellos, miles de puntos resplandecientes de la ciudad,
cuando inmensos campos de sembradíos desaparecen vaporosos.

 

Descendí lentamente, apenas asimilando el rapto etéreo,
he vuelto de mi viaje al suelo: todo de nuevo a su lugar.

 

                                       Blackgunner* Original de Octubre del 2010

 

 

 

 

 

 

 

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