Viento

 
                                    a  J.Castillo 
 
 
Se seca pronto el corazón que se arrastra;
se marchita con duras raíces que se le han clavado.
 
 
Navega el hombre en inmensos mares: mares sin horizonte.
Su vista se ha clavado en grises colores.
Y se aferran a la popa del barco en el que mora,
se aferran sus manos: encalladas.
 
 
No sin pena confronta las tormentas que sucumben a su alrededor;
ni sin desgastar el casco derrota los leviatanes que le acosan:
bestias que a punto están de sumergirle en sus oscuros vientres,
sus mandíbulas salientes, su peste y desesperación…
 
 
Y puede el hombre ver los estragos del sol sobre su piel viniendo el tiempo,
más no un rayo de luz que le ilumine la mirada.
 
 
Navega el hombre entre nubes y vientos
y entretenido en descifrar si es siroco o tramontana,
incapaz es de percibir la cercanía de las costas…
 
 
Y se descubre de repente buscando en lo profundo de sus pensamientos,
en donde no hay olas enemigas que le consuman, ni marea persistente que le abrume;
y vuelve el hombre a buscar hacia el horizonte, y
entrecerrados los ojos cree ver algo a lo lejos,
pero el restriñir de su rostro le hace olvidarse.
 
 

Black Gunner* Original de Mayo 2011

 

 

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