Presagio

Un sacrificio en mi morada
y con su sangre marcar mi puerta,
para que el Ángel de la Muerte no entre,
pase de largo, y siga su jornada.

 

Con ayuda interpreté el mensaje:
destrucción se avecina a galope,
en un cántico que llama a La Guerra;
poco sutil me mostró su aprecio,
y un vaticinio a bajo precio.

 

Le sostuve la mirada y dejé en claro:
admiro tu faz pero no eres mi dios,
“de mi puerta escurre La Noche,
entinta mi pluma y anega mi lar”.

 

La ira la absorbió el inocente,
criatura que se aventuró sola
hacia la cueva del dragón;
sus entrañas fueron esparcidas,
el cadáver atravesado por mi lanza
hiede para evitar más inmolación.

 

“De mi puerta brota La Vida
cuando me abriga La Noche,
inunda la casa donde nado en sueños,
quimeras cruentas, de redención”.

 

 

Blackroses* Original de Junio 2017

Euforia

Elevado sobre el vapor
de mantos translúcidos,
oscuros y verdosos,
siento el deseo de bailar,
de fundirme con el incendio,
incendio que llevo dentro.

 

Las luces que se desgarran,
que brotan y manan de los cuerpos,
se combinan con las carcajadas, golpes
y caricias que circulan a mi alrededor.

 

Uno lanza una botella al aire,
otro un proyectil de esputo negro,
pero todos los ignoran
en la tierra perfecta,
llena de sangre,
sin control.

 

(Es el dolor que grita y excita
cual droga incandescente
de magnánima fruición…)

 

Mis brazos se contorsionan en oleadas,
y en mis extremidades rebota la energía vibrante
que escapa en susurros de un lenguaje
sardónico y grotesco.

 

Ella agita su cigarro, mira a la nada y dice:
“Es tan extraño ser humano, ser la única
especie confundida y perdida en el universo”.

 

(Es el dolor que grita y excita
cual droga incandescente
de magnánima fruición…)

 

No hay frío que apague la furia,
furia que fluye desde mi interior,
ni hielo que resista mi calor,
ígneo como el aliento de dragón;
entre más buscan enfriarme
más mi flama se expande
llevada por todos los vientos.

 

Luego sueño con la noche
en la que todos ardamos rápido y lento,
abrazados en la misma conflagración.

 

Veré la luna y su espejo,
sabré apreciar su reflejo,
bañado en su encanto blanco y febril,
pronto, pienso, acabaré muerto,
en terrible abstracción.

 

(Es el dolor que grita y excita
cual droga incandescente
de magnánima fruición…)

 

 

BlackRoses* Junio de 2017

La Envidia del Cielo

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Hay un lugar en el mundo donde el cielo tiene envidia el mar.

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Tierra de criaturas salvajes que se yerguen orgullosas de su dominio.

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De aguas tan diáfanas que el baño del hombre es en horchata
para sumergirse luego en cerceta, turquesa y lapislázuli.

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Donde los árboles son miembros colosales y las palmas rodean castillos ocultos entre el paraíso.

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Vigilantes, los muros custodian las entradas de los mortales.

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 Y las piedras cuentan historias ancestrales (…)

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Sus playas, son efectivo descanso;
Recreo y diversión en el ocaso rosáceo.

Blackroses* Original de Abril 2017

Monstruo

El pasado es un monstruo
que carcome nuestras entrañas,
una criatura que se arrastra por dentro
y pesa cual fardo hinchado sobre la espalda;
el presente es todo incertidumbre,
pero el futuro es una quimera
incluso más espantosa.

 

En la oscuridad de mis congojas,
pude sentir cómo despareció de golpe
la flama que sostenía trémula sobre la palmatoria;
aplastada la luz que alumbra el camino del forastero,
el silencio abrazó cada uno de mis senderos,
en una habitación de interminables puertas.

 

Afuera de mefistofélicas pesadillas
las veredas que creí conocer para
hacer más corto mi trayecto
se cerraron ante mis ojos.
Y ahora hiede la sangre de mis yagas
y soy yo la misma putrefacción.

 

 

Blackroses* Original de Noviembre 2016

Atardecer cosmogónico

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Más allá del valle plomizo,
donde la bruma azul recubre los montes
y la cúpula de nubes salvajes
parece querer estrujar la tierra,
se yergue un sitio sagrado,
donde los hombres mueren
para convertirse en dioses.

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Camino pétreo y retorcido,
rodeado de pastizales y cactáceas,
prepara los ojos para desvelar
su majestuosidad palpitante.

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Y entre el barullo multitudinario,
el gélido viento le susurra a uno
sus recuerdos primigenios,
que hieren los rostros
bajo el sol desfalleciente.

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Tras las primeras escalinatas,
el griterío se agrava: se estrella la luz
sobre los ángulos del espacio monumental
que revelan una serpiente humana abigarrada,
a miles de millas desde las costas.

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Repta exhibiendo sus múltiples destellos,
sube, baja y se desprende, se contorsiona
y dispersa con reflejos hacia la eternidad.
Mas una vez arriba, en la cabeza de la culebra,
uno puede hallar en sí mismo parte de su divinidad.

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Abajo, después de recorrer la remota calzada
y el palacio oculto entre vegetación agreste,
luego de los lindes de la ciudad de los gigantes,
danza una silueta y estira sus brazos hacia el horizonte;
contempla el atardecer cosmogónico, mientras
descubre su máximo punto de oscuridad.

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Blackroses* Original de Noviembre 2016
sobre las ruinas de Teotihuacán

Fotografías Jonathan Noiser*
Texto Ginger* Ragazzo

La vía

Viajamos de noche en esta autopista infinita,
con marcas en el asfalto semicurveadas y granulosas,
alumbradas por las cetrinas luces delanteras,
pasando una tras otra, lo único que cerciora nuestro paso;
casi volando hacia la minúscula línea que se traga al cielo.

 

Puentes y casetas, me desconcierta el semblante
de los hombres que reciben  el dinero,
sus saludos androides y meneos hiperarticulados;
la misma señalética y formas semejantes por todos lados;
con el estéreo parpadeando sus marcas LED
en un leguaje alienígena acelerado y lento,
desacompasado, arbitrario, errático.

 

Y alguien conduce con un oído sordo y
otro hacia el viento, tarareando canciones
que implosionan rebotando en rauda cadencia,
con las bocinas trabajando a marchas forzadas;
también canto, pero soy un juglar ignorado,
un payaso asfixiado, calmado y a su vez eufórico.

 

Mientras mi acompañante silva y canturrea,
abro la ventanilla a mi lado y logro el alivio:
jugueteo, peleo y me agito con el ventarrón,
mis cabellos rebotan sobre mi cara, quieren escapar,
me golpea una fuerza divertida.
Me dan ganas de arrojarme y vencerla,
pero el parabrisas y el retrovisor
me advierten de la estupidez,
entonces me ahogo en carcajadas.

 

De súbito, sin comprender cómo,
me hallo en un jardín desconocido;
cuelgo, medio amarrado, de la espalda
de un gigante extraño a mi lado
que me conduce a su habitación.

 

Blackroses* Original de Agosto 2016.

Absurda pretensión

 A Rubén Espinosa

La Muerte me mira mientras escribo
y yo miro a la muerte de soslayo;
de vez en cuando, sólo por unos instantes,
saluda y su cráneo deja de hacerla de tintero
y mi pluma negra se desmaya a su lado,
cuando el polvo tiembla ostensible
bajo la luz verdusca del reflector.

 

 

Pero no hay burla en su rostro,
ni regodeo en sus ojos inquisitivos,
ni sonrisas anchas y socarronas
enmarcadas en la cruda dentadura.

 

 

Me observa sólo para dejar el mensaje,
esta noche en sueños me lo ha advertido:
“Herodoto no escribió sus papiros en vano,
no inútilmente resguardó sus mamotretos”.

 

 

Cuando vemos pasar por su valle al amigo,
al enemigo, al que pudo ser más que un
camarada y al notarlo andar se desvaneció,
no tuvimos decencia para olvidar las nimiedades
y abrir una puerta, por un par de segundos,
si quiera, para decir adiós, porque preferimos
fingir que jamás sucedió.

 

 

Y ahora trato de descifrar
lo que oculta aquel rostro descarnado.
Imagino mis últimos momentos,
cuando, si acaso, caiga sobre mí
la enfermedad y pudra mis huesos,
o llegue el plomo a mi cerebro,
o me perfore el vientre y los pulmones;
o se aproxime El Maligno y me arrastre
con sus propias garras hasta el mismo Tártaro.

 

 

Pensaré en los que amo,
en lo que hemos vivido (…)
mas vuelvo a la visión y lleno el cuenco:
uno a uno tiro frente al mugriento espejo,
los trozos de lo que fueron mis dientes.
He zafado los que estaban flojos
para dar con lo que había debajo:
una capa blanquecina y pastosa
que recubría más dientes.

 

 

La Muerte no se ríe,
cuando la estudio de frente,
espera el momento oportuno
para entregarme las nuevas,
hasta que se aburra
de mi absurda pretensión.

 

 

Blackroses* Original de Julio 2016, a un año de impunidad.