Allá abajo

Despacio desciendo
en un punto del mapa,
guirnaldas de burbujas encadenadas
adornan mi trayecto a cada bocanada;
la presión aumenta,
hay algo dentro de mí
que se quiere liberar.

 

Me adentro en un mundo desconocido,
tan azul, tan vivo; en un lugar
donde las reglas de la física se reconfiguran
e impera la armonía sobre el movimiento.

 

Luego descubro en mis miembros,
el delicado poder de mi voluntad:
vuelo en completa calma
con los brazos extendidos;
una mínima inclinación podría
trastornar fatalmente mi destino.

 

Entre el silencio, miles de vibraciones ondulatorias se propagan,
apenas traducidas en ecos que se expanden y contraen súbitamente,
mas noto fuerzas que recorren leguas hasta mis oídos.

 

De improviso, me hallo frente a una masa palpitante,
henchida de ojos; ojos llenos de inocencia y curiosidad.
Presa del embrujo de sus miradas fijas y brillantes
me he dejado llevar, he sido absorbido por su magia.

 

Allá abajo la belleza admite inefables formas
que abrazan en una danza sutil y etérea,
exiguamente advierto el latir de mi corazón,
peregrino ante la narcosis de las profundidades.

 

 

Blackroses* Original de Mayo 2018

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Hielos perpetuos

Para Ben

Esta soledad eterna
ha despertado en mí
el dolor dormido;
ha evocado pesadillas
y reabierto las heridas
que olvidé que tenía.

 

Recuerdo la tenue brisa
que cubría tu rostro,
el alba en el que te vi partir;
me llevaste tras las cortinas,
en nuestro lugar secreto,
y en tu abrazo sentí que me amabas,
que para nada me dejabas,
que sólo a la aventura ibas.

 

Si sólo hubiese podido ser más dulce
o amable cuando te tenía a mi lado,
si tan solo hubiese tenido
más consciencia en mi mocedad.

 

Y aquella pena anestesiada
amaneceres nuevos me torturaba,
dormía a mi lado cada mañana,
y tras años mi cuerpo enfermaba.

 
Ahora nieva en mi alma porque estás lejos,
y pese al sol abrazador en mis senderos,
yerran mis pasos sobre Hielos Perpetuos.

 

Los copos que cayeron
sobre mi sepulcro se han derretido
mas el invierno en mi corazón se ha estacionado.

 
Siento el helar de las lágrimas sobre mis mejillas,
los gruesos goterones resbalan hasta mi cuello;
el sol descubrió la lápida donde hace años acaeció mi entierro.

 

Una Navidad volviste y abriste la puerta,
bajo las luces del pino brillaron tus tiernos ojos.
“Te quiero”, susurraron tus labios
ante mi fotografía, pero yo ya había muerto.

 

 

    BlackRoses* Original de Diciembre 2017

Nido de Serpientes

 

“Siempre amé la oscuridad hasta que el resplandor de mi propia luz se extinguió”.

 

El zumbar en mis oídos dejó de palpitar
y pese al frío, mis manos siempre estaban ardientes.

 

Sin pensarlo, sólo como en un parpadeo,
aparecí en un Nido de Serpientes,
y el sitio en que moraba
tornose de bella fantasía
en visión fatídica.

 

El árbol del jardín en el que antes vi vida y gracia
es ahora criadero de alimañas
que me atormentan aún dormida.

 

Las albas paredes enfermaron
y poco a poco manchas les brotaron,
pústulas de cal ictérica,
agua estancada y podrida.

 

Y las criaturas que urgía bloquear
de puertas y ventanas pugnaban por entrar,
y la energía de la casa me pedía a gritos
que no la abandonase.

 

Tras meses de tormento disfrazado por la inconsciencia,
con el corazón martajado y el alma perforada,
me tendí sobre las maderas húmedas
del último hueco intacto del piso.

 

Allí, donde los vitrales rotos permitían
que el haz de luna me hiriera los ojos,
dejé por un momento que el viento me acariciara.

 

Y yaciendo con el torso desnudo
y percibiendo sólo el ruido de los ventiladores,
ya no distinguí aquella música extraña
que me susurraba en sueños.

 

Reparé entonces en las aspas que giraban,
colgadas del vulnerable techo;
miré a Lizbeth, mi dummy,
observarme con desprecio
y comprendí el escenario paralelo.

 

(Un cuerpo carcomido por los insectos,
con el rostro destrozado y el dorso partido,
ensangrentado y hallado luego
de mes y medio de descomposición…)

 

Si bien pugnaba por aniquilar a los malignos bichos
que se arrastraban por paredes y suelos,
ese espejismo de mi los protegía.

 

Su mandíbula abierta y descarnada les sonreía,
sus brazos y pechos desnudos les abrazaban;
gusanos y escorpiones le corrían por el cuerpo.

 

Desperté luego del ensimismamiento,
y pese a que el sopor que permanecía en mí me debilitaba,
logré huir del aposento que intentaba hundirme en desesperación.

 

     “Siempre amé la oscuridad hasta que el resplandor de mi propia luz se extinguió”.

 

Blackroses* Original de Octubre 2017

 

 

Presagio

Un sacrificio en mi morada
y con su sangre marcar mi puerta,
para que el Ángel de la Muerte no entre,
pase de largo, y siga su jornada.

 

Con ayuda interpreté el mensaje:
destrucción se avecina a galope,
en un cántico que llama a La Guerra;
poco sutil me mostró su aprecio,
y un vaticinio a bajo precio.

 

Le sostuve la mirada y dejé en claro:
admiro tu faz pero no eres mi dios,
“de mi puerta escurre La Noche,
entinta mi pluma y anega mi lar”.

 

La ira la absorbió el inocente,
criatura que se aventuró sola
hacia la cueva del dragón;
sus entrañas fueron esparcidas,
el cadáver atravesado por mi lanza
hiede para evitar más inmolación.

 

“De mi puerta brota La Vida
cuando me abriga La Noche,
inunda la casa donde nado en sueños,
quimeras cruentas, de redención”.

 

 

Blackroses* Original de Junio 2017

Euforia

Elevado sobre el vapor
de mantos translúcidos,
oscuros y verdosos,
siento el deseo de bailar,
de fundirme con el incendio,
incendio que llevo dentro.

 

Las luces que se desgarran,
que brotan y manan de los cuerpos,
se combinan con las carcajadas, golpes
y caricias que circulan a mi alrededor.

 

Uno lanza una botella al aire,
otro un proyectil de esputo negro,
pero todos los ignoran
en la tierra perfecta,
llena de sangre,
sin control.

 

(Es el dolor que grita y excita
cual droga incandescente
de magnánima fruición…)

 

Mis brazos se contorsionan en oleadas,
y en mis extremidades rebota la energía vibrante
que escapa en susurros de un lenguaje
sardónico y grotesco.

 

Ella agita su cigarro, mira a la nada y dice:
“Es tan extraño ser humano, ser la única
especie confundida y perdida en el universo”.

 

(Es el dolor que grita y excita
cual droga incandescente
de magnánima fruición…)

 

No hay frío que apague la furia,
furia que fluye desde mi interior,
ni hielo que resista mi calor,
ígneo como el aliento de dragón;
entre más buscan enfriarme
más mi flama se expande
llevada por todos los vientos.

 

Luego sueño con la noche
en la que todos ardamos rápido y lento,
abrazados en la misma conflagración.

 

Veré la luna y su espejo,
sabré apreciar su reflejo,
bañado en su encanto blanco y febril,
pronto, pienso, acabaré muerto,
en terrible abstracción.

 

(Es el dolor que grita y excita
cual droga incandescente
de magnánima fruición…)

 

 

BlackRoses* Junio de 2017

La Envidia del Cielo

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Hay un lugar en el mundo donde el cielo tiene envidia el mar.

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Tierra de criaturas salvajes que se yerguen orgullosas de su dominio.

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De aguas tan diáfanas que el baño del hombre es en horchata
para sumergirse luego en cerceta, turquesa y lapislázuli.

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Donde los árboles son miembros colosales y las palmas rodean castillos ocultos entre el paraíso.

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Vigilantes, los muros custodian las entradas de los mortales.

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 Y las piedras cuentan historias ancestrales (…)

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Sus playas, son efectivo descanso;
Recreo y diversión en el ocaso rosáceo.

Blackroses* Original de Abril 2017

Monstruo

El pasado es un monstruo
que carcome nuestras entrañas,
una criatura que se arrastra por dentro
y pesa cual fardo hinchado sobre la espalda;
el presente es todo incertidumbre,
pero el futuro es una quimera
incluso más espantosa.

 

En la oscuridad de mis congojas,
pude sentir cómo despareció de golpe
la flama que sostenía trémula sobre la palmatoria;
aplastada la luz que alumbra el camino del forastero,
el silencio abrazó cada uno de mis senderos,
en una habitación de interminables puertas.

 

Afuera de mefistofélicas pesadillas
las veredas que creí conocer para
hacer más corto mi trayecto
se cerraron ante mis ojos.
Y ahora hiede la sangre de mis yagas
y soy yo la misma putrefacción.

 

 

Blackroses* Original de Noviembre 2016